Si tu marido es un friki de los imanes de neodimio seguramente es informático y desmonta discos duros en busca del «preciado tesoro». No le cortes las alas. Algún día dará un uso a su colección de imanes.
Una mañana me fui de compras y lo dejé solo en casa. A la vuelta me llevó a la cocina y me dijo:
– ¿No notas nada diferente?
– No sé, ¿has limpiado la encimera? (algo que siempre le recuerdo que hay que hacer…)
– No.
– Pues no sé. A simple vista no veo nada. ¿Qué has hecho?
– Abre el armario de las sartenes.
Y allí, colgando de la puerta estaba el proyecto que llevaba días dando vueltas:
Con unas reglas compradas en un bazar y unos imanes creó una regleta imantada para colgar las tapas de las sartenes.
Al principio me mosqueé porque taladróo un armario para colgar las regletas… pero confieso que al final ha resultado ser muy práctico.