febrero 2010


taza de chocolate, tassa de xocolata, xocolata, chocolate, chocolate cup

Entre los errores ortográficos más comunes en español se encuentra la construcción perifrástica «ir  + a + infinitivo» y las varias maneras que la gente encuentra para escribirla mal:

  • escribir con hache la preposición «a«;
  • omitir la preposición «a«;
  • confundir el verbo «haber» con el verbo «ver«.

Ejemplos incorrectos:

  • NO: Vamos ha tomar un chocolate .
  • SÍ: Vamos a tomar un chocolate.
  • NO: Voy ha comprarle una chaqueta a mi sobrino.
  • SÍ: Voy a comprarle una chaqueta a mi sobrino.

En estos casos la frase incorrecta tiene la forma de tercera persona de singular el verbo haber: «ha». Esta forma suena igual que la preposición «a«. Un truco para no confundirse nunca más es tener en cuenta que la forma verbal «ha» siempre ha de ir acompañada de un participio (ha comprado, ha venido, ha soñado, etc.).

También con demasiada frecuenta se confunde el verbo «haber» con el verbo «ver«. Este  tema merece un artículo propio y ya lo publicaré más adelante.

  • NO es correcto decir: Vamos haber una obra de teatro.
  • SÍ es correcto decir: Vamos a ver una obra de teatro.
  • NO es correcto decir: Se va haber un follón.
  • SÍ es correcto decir: Va a haber un follón.
  • NO es correcto decir: Se va liar parda.
  • SÍ es correcto decir: Se va a liar parda.

La perífrasis verbal «ir + a + infinitivo» puede indicar varias cosas, entre otras:

1) Una intención de realizar una acción.

Por ejemplo, la frase que da título a este artículo: Vamos a contar verdades.

Otros ejemplos:

  • Iremos a comprar al súper.
  • Te voy a regalar 5 cromos de mi colección.

2) El inicio de una acción:

  • Ya va a empezar la película.
  • Va a salir el sol.

La preposición a NUNCA debe suprimirse:

  • NO es correcto decir: Voy hablar de ti en la reunión.
  • SÍ es correcto decir: Voy a hablar de ti en la reunión.

Las fresas deberían estar prohibidas. ¿Cómo pueden estar tan buenas? Es una fruta bella, aromática, suculenta. Desde pequeña que me vuelven loca…

Lo mejor, a parte de lo exquisito de su sabor, son sus propiedades nutritivas (véase apartado Propiedades nutricionales y Medicinal de la wikipedia en español) . Son poco calóricas ya que son casi todo agua, y entre otras cosas aportan: fibra, vitamina y potasio. Son antioxidantes, diuréticas,… En fin, la lista es larga. En el artículo Fresas y Fresones de Consumer Eroski encontraréis más detalles.

Así que, ¿quién puede resistirse a unas fresas como las de la foto?

Fresas

Yo no me pude resistir y el domingo acabé comprando en el mercado de Tordera una caja de fresas de 2 kg. Tras varios días tomando fresas de postre, y a pesar de que me encantan,  estoy un poco saturadilla. Así que he congelado medio kilo de fresas.  ¿Qué cómo se congelan? En google podéis encontrar varias páginas con explicaciones, pero yo simplemente las he lavado, secado y metido en bolsas de congelación. De aquí a unos meses ya os diré cómo han quedado.

Con las fresas se corre el  riesgo de que sean ácidas. Sin embargo, existe un truco para preparar las frases que ayuda a quitarles la acidez: el vinagre.

Para quitar la acidez de las fresas:

  • Lavar las fresas (400 gramos), trocearlas y colocarlas en un bol
  • Echar 1 cucharada de azúcar por cada 100 gramos de fresas
  • Echar un par de gotitas de vinagre
  • Remover para que se mezcle todo bien
  • Dejar macerar las fresas hasta que hayan soltado todo el líquido y se haya conseguido una especie de jarábe.

Se supone que con un par de horas basta para que maceren, pero cuanto más tiempo estén macerando, mejor.

La semana pasada lo hice con vinagre normal y quizá me pasé con las gotas de vinagre (eché un chorro). Por eso aconsejo mejor quedarse corto, echar menos vinagre y si hace falta corregir con azúcar o agua.

Sin embargo, lo que realmente aconsejo es usar vinagre balsámico de Módena (o aceto balsámico). Las que prepararé ayer para hoy las hice con vinagre de Módena y salieron exquisitas. El vinagre balsámico realza mucho más el sabor de las fresas y no se nota nada el sabor del vinagre. ¡Haced la prueba!

No sé cómo describir lo buenas que estaban estas fresas, tan dulces en su propio jugo… ¡slurps! Aún me estoy relamiendo, jajaja.

A pesar de que nos las podíamos haber comido solas, quise hacer una macedonia, así que le añadí un par de plátanos en rodajas y 1 naranja a trozos.

Si las fresas solas estaban buenísimas, la macedonia de frutas estaba de infarto.

Probadlo y ya me diréis…

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Esta tarde me ha dado por reordenar el armario del dormitorio, sólo las estanterías de las sábanas y las toallas.
Para Reyes me regalaron 6 toallas de ducha y tenía que hacerles hueco en el armario. Así que ahora mismo tengo un estante del armario exclusivo para toallas.

Antes el estante lo compartían sábanas y toallas, pero he tenido que reubicar las sábanas en otro estante. Creo que tengo un exceso de toallas. Es imposible que las gaste en años. Sobre todo porque ya tengo un par de albornoces. Si algún familiar lee esto, que lo tenga en cuenta para futuros Reyes. No more towels, please! El regalo me encantó, eh, pero se puede decir que ya tengo el «ajuar» completito…

Aunque parezca una cosa sencilla esto de ordenar las toallas, cuando tienes muchas y el espacio es justo, no lo es tanto. He tenido que darles unas cuántas vueltas, doblarlas de varias maneras hasta que al final han cabido todas en un sólo estante. Parecía que estuviese jugando al tetris, jajaja. De hecho, puede parecer MUY friki, pero al final, cansada de dar mil vueltas,  he sacado la cinta métrica y he medido el espacio que me quedaba para el último montón de toallas y las he doblado a la medida justa, jajaja.

Siguiendo con las frikeces, he intentado seguir una regla de oro de los «organizadores profesionales»: ordenar por colores. Aunque en el último montón ya estaba algo harta y ha quedado más «desangelao». Hete aquí una muestra del resultado:

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También tendría que poner orden en el resto del armario, hacer una criba de ropa, etc. Ahora mismo en el armario tengo…

  • la ropa que me vale y que SÍ me pongo;
  • la ropa que me vale pero que NO me la pondré nunca más;
  • la ropa que no me vale pero SÍ que me la pondría si me adelgazase;
  • la ropa que no me vale y que NO me pondría ni aún adelgazando.

Pero esto lo haré en otro momento porque tengo que reservarme un día entero (o dos) para tamaña tarea. Que si…

  • ordenar la ropa que quiero y que me vale;
  • almacenar la que quiero conservar pero que ahora mismo no me puedo poner (sí, albergo la esperanza de volver a tener 2 o 3 tallas menos algún día);
  • arreglar la ropa que necesite arreglarse (coser un botón, meter/sacar el bajo de un pantalón, etc.).
  • donar la ropa que no quiero y que esté en buen estado;
  • tirar la ropa que definitivamente tampoco valga ni para ser donada (o hacer trapos con ella).

La idea es simplificar el armario para simplificar tus mañanas. Dejar en el armario justo lo que realmente te vale y te pones.  Simplificar el momento aquel en el que con los ojos aún legañosos abres el armario y tienes que decidir qué te pones hoy. Aquel momento en el que te das de bruces con un armario en el que a pesar de estar lleno puedes oír tu propio eco diciendo: «Es que no tengo ropa». Ahí es cuando tu pareja intenta esconder las tarjetas, porque sabe que en un par de días la tarjeta empezará a echar humo en cuantico te acerques a una tienda de ropa, jajaja.

Dicen que para organizar bien un armario y hacer una buena criba, debes saber realmente la cantidad de ropa que tienes. Para ello debes poner TODA la ropa sobre una superficie plana, como por ejemplo la cama, y empezar a clasificar. También es importante armarse con varias cajas para todas esas categorías de ropa que hemos establecido anteriormente (guardar, donar, tirar…) y empezar a decidir qué hacer con cada prenda, sin compasión. Cuando ya hayas lleando una caja con ropa para tirar y otra caja con ropa para donar, cierra las cajas, no las vuelvas a abrir. Sigue con la tarea hasta que acabes. Las cajas que son para tirar o donar, llévalas inmediatamente al container de ropa usada o a la basura. Evita abrir esas cajas porque tendrás la tentación de quedarte con alguna cosa. Aquí lo que cuentan son los primeros impulsos. Si te ayuda, puedes pensar que si consigues más espacio para la ropa que te gusta y te pones, también conseguirás el espacio que se merecen las nuevas adquisiciones ;).

En fin, se me ha hecho tardísimo escribiendo este articulín. Como parece que he entrado en una fase «productiva» de escritura, en cuanto al blog se refiere, seguiré compartiendo con vosotros mis avances en el tema de organizar el hogar. Espero que os gusten estos artículos. Y a ver si me dejáis algún comentario, ¡sosaínas! 😀

don quijote

 

Mis padres han decidido renovar el mobiliario y van a deshacerse de una librería y de lo que en ella se «aloja» desde hace años. Así que no se puede retrasar más la “criba” de libros. Tenemos que deshacernos de esos libros de lectura olvidados por su dueños (léase mis hermanos y yo). “Deshacerse” de cosas siempre implica un poco de carga emotiva. Te puedes deshacer de ropa vieja, de zapatos viejos, de electrodomésticos estropeados, pero de libros… ¿por qué nos cuesta tanto deshacernos de los libros?

 

Un libro que has leído hace 20 años puede ocupar un espacio en tu lista de libros favoritos. Esa lista no ocupa mucho espacio, no se llena de polvo. El libro sí, y además, ¡qué egoísta es guardarlo para uno mismo!, ¿no? Seguro que hay otra gente que lo podría disfrutar como tú, o gente con pocos recursos que lo podría necesitar para sus estudios.

 

Así que, ¿por qué donar un libro? ¿Qué puede pasar si dentro de 10 años lo quieres volver a leer? Nada, no pasa nada. Ya lo buscarás en la biblioteca, o seguramente, ya te lo descargarás para leerlo en tu e-book reader. Mientras tanto, has creado espacio en tu estantería para dar cabida a nuevos ejemplares.

 

Entonces, ¿qué cosas se pueden hacer con un libro que ya no quieres?  

Los más radicales dirán: ¡quemarlos para San Juan! Sin embargo, para mí eso es un SACRILEGIO. ¿No te parece ya daño suficiente el que se ha provocado al talar un árbol? Y puesto que el mal ya está hecho, el árbol ya se ha talado, y ya tienes el producto final, el libro, en tus manos, no lo destruyas más. Deja que otras personas disfruten de la lectura de ese libro que te ha hecho pasar tan buenos momentos.

 

He estado investigando y héte aquí las tres opciones que barajo y el orden en que las aplicaré:

 

Primera opción: haré una lista de los libros y la haré pública en Google Books.  De momento hay 8 entradas. Fijaos sólo en los títulos, la edición, la editorial, etc. no coincide con lo que realmente tenemos en casa. Si eres conocido mío y estás interesado en uno de los libros de la lista, envíame un correo electrónico para ir “reservando” tu libro. Algunos títulos para ir abriendo boca: Las Ratas, El misterio de la cripta embrujada, Sandàlies d’escuma, Relatos de un náufrago,…

 

Segunda opción:  De los que nadie quiera, donaré los que estén en catalán al «Racó de lectura» del centro cívico que está al lado de mi casa (http://www.molletvalles.cat/index.php?id=595).

 

Tercera opción: Los libros restantes, es decir, los que queden en español, los meteré en una caja para donarlos a la asociación Interlibros. En este enlace se explica cómo donar libros a esta asociación. Básicamente, el “donante” de libros deja las cajas con libros en una oficina de MRW especificando que son para la campaña “+Cultura” y ellos se encargan de reenviarlas a Interlibros. Cuando la asociación Interlibros recibe las cajas, los miembros se encargan de seleccionar y distribuir los libros por América del Sur. Creo que sólo aceptan libros en castellano, por eso esta es la tercera opción y no la segunda. Cuando llegue el momento, llamaré al teléfono de contacto para asegurarme de que hago bien todo el proceso.

 

Otras opciones:

 

– En Mollet los martes, día de mercado semanal, hay una parada en la que se puede hacer intercambio de libros. Llevas uno y coges otro. Se llama la “parada verda”  Es básicamente una “minibiblioteca” en la que los libros los aportan los usuarios a través del intercambio.

 

– También puedes liberar un libro. Le pegas un adhesivo que puedes descargar de librolibre y lo “liberas” en una parada de metro, de bus, etc. Así das la oportunidad a que quizá alguna otra mente curiosa lo encuentre y se lo lea.

 

Una vez hice algo similar, pero con un libro que no me gustaba. Intenté leerlo varias veces pero como ví que no lo leería jamás de los jamases, decidí que quizá podía “olvidármelo accidentalmente” en una parada de metro y así quizá otra persona lo disfrutase. No le puse ninguna etiqueta. A lo mejor no llegó a manos de nadie y sigue en objetos perdidos del metro de Barcelona…

 

– También existe el bookcrossing: Es similar a lo de liberarlo, pero a diferencia del anterior, en la página web de esta iniciativa registras el lugar en el que has liberado el libro. Si perteneces a esta página web, puedes recibir anuncios cada vez que alguien libera un libro en tu zona y te puedes escapar un momento a ver si lo “cazas”. Si alguien ajeno a la página web se encuentra un libro liberado, en el libro hay una etiqueta con la referencia a la página web y puede consultarla y ver de qué va toda esta iniciativa.

 

– Antes de tirar o quemar un libro, también puedes llamar a la biblioteca de tu pueblo, al casal d’avis… Quizá estén interesados en algunos ejemplares. En algunas bibliotecas (como la de Mollet) no quieren ejemplares antiguos, pero a menudo tienen un espacio reservado al intercambio de libros.

 

En fin, si estáis interesados en donar libros, aquí tenéis unas cuántas posibilidades. Iré actualizando la lista poco a poco.

 

NOTA: Evidentemente hay libros de los que no me podré liberar. Por ejemplo, en la foto inferior se ve una colección de libros de tapa dura que hice cuando era adolescente. Pagué cada libro con lo poco que ahorraba de las paguillas que me daban mis padres para salir los domingos con las amigas. Es un mi pequeño «tesoro». Podré deshacerme de otras cosas materiales, pero esta colección es intocable. No en vano pasé «hambre de chuches» por conseguir cada uno de estos libros 😉

 

 

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